sábado, 3 de diciembre de 2022

cuando suba la marea

Hay un dolor que me sigue punzando el pecho. 
Está ahí para recordarme algo.
Lo que fue.
Lo que dejé
Lo que decidí y lo correcto que eso estuvo
Me recuerda que estoy abajo aún 
pero no hundida. 

Sigue aquí y necesita correr a lo más alto de la montaña y esfumarse con el viento de las alturas. 

Necesita (to) liberarse (me). 
 


Necesito volver a respirar por mi misma
recuperar mi fuerza
Necesito morirme un rato 
y
renacer

lunes, 3 de octubre de 2022

Años

Santa Ana sigue siendo un lugar plagado de recuerdos. En cada esquina, en cada calle, en cada parada yace una parte de mi y en días como hoy me pregunto cuánto han cambiado las cosas. Me vuelvo a sentir de quince. Pequeña, perdida, sin saber a dónde ir, disconforme con mi vida y sola. La única diferencia es que pesan 12 años más sobre mi cuerpo y estoy más dopada que antes pero igual de conflictuada internamente. Quizás ya no escribo con tanto dolor ni las palabras brotan como maleza en mi boca, pero en el fondo se que sigo siendo yo. ¿Qué quería a esa edad? ¿Con qué soñaba (si es que lo hacía)?¿Cuánto de eso se cumplió? ¿Quería vivir sola, en el centro, ser adulta, independiente, ser historiadora, profesora? ¿Quién era y quien soy ahora? ¿Cuántas cosas cambiaron? 

Cuánto se mantiene

He ahí el punto 


lunes, 17 de enero de 2022

Guía para sanar

 Junta cada uno de los pedacitos rotos de tu alma 

Obsérvalos

Tómalos con tus manos 

y siente su palpitar. 

Abrázalos con cariño

porque son parte de tu memoria.

Siente como te queman las manos

como arde en cada centímetro de tu piel. 

Hazlo con calma, no hay apuro,

el tiempo es un fiel compañero.

Confía en su rimbombante tic toc.

Deja que el calor los derrita por completo

y siente como te inundas por completo

en una mezcla hermosa de placer y dolor. 

Ahora, abre tus manos, 

y vuelve a construir tu mapa interior.



el despertar

 Sanar es hermosamente doloroso. Es tan intenso volver a sentirme un ser amado y capaz de amar, que me desbordo por completo. Es tan nuevo, diferente, esto de sentirse bien, de vibrar, de amar por sobre todo que aun no logro exteriorizarlo sin llorar. Los fantasmas de a poco van desapareciendo y se transforman en siluetas difusas de un tiempo perdido. Ya no me definen, al igual que el dolor. La vida me parece inverosímilmente menos gris. La pregunta ahora es cómo construirme desde aqui? como re- conocerme sin depresión, sin fármacos, sin ataque de angustia, fin dolor en definitiva? 

volver

Me pierdo en las calles en medio de recuerdos, que parecen tan lejanos como el día que culmina. Me pierdo en conversaciones banales y vacías...