"El que tenga una canción tendrá tormenta,
el que tenga compañía, soledad."
miércoles, 15 de enero de 2014
Hay situaciones en la que el amor por el otro no basta, donde la preocupación, el cariño, la estima y todo lo que pudiésemos entregar no es tomado en cuenta, no pesa, no vale.
Y es ahí cuando piensas que es que mejor seguir así como estás, porque no te duele.
Aunque en realidad si.
Hay un lugar de Santiago donde se llena de almas solitarias que se sientan a esperar un milagro o simplemente contemplar un calurosa tarde de verano.
Son muchas las miradas que se cruzan sin decir palabra pero que a la vez forman parte de una gran masa de personas que se sienta cada tarde en alguna banca, a ver las horas pasar, los dias y los años que ya no vuelven más. Vamos restandole tiempo a nuestras vidas y viendo cada vez mas hacia atras que hacia el horizonte. Podríamos esfumarnos para regresar limpios y renovados, pero no hay repuestos para este engranaje de piezas que se van aflojando.
Ante un mundo que se mueve cada vez mas rápido estamos mas estancados, mas lejanos, mas ausentes.
Pasaría mis tardes enteras sentada en el paseo Bulnes, pero algo me falta, algo que no se describir porque no se lo que es. Algo que me revuelva la consciencia y me despierte de este largo sueño que no acaba nunca.