martes, 10 de noviembre de 2020

11-11-11

 Caminar. En calma. De prisa. Lento. A pasos agigantados. 

Me senté a esperar, sin saber qué esperaba realmente. 

Ya no hay rostros. 

Solo huecos en un estante repleto de recuerdos.

A dónde van a parar los sueños de la niñez? los de la adolescencia? de la juventud?

De tanto de quien era soy?

Cuanto de mi perdura? 

Cuanto de mi se perdió entre medio de siluetas ajenas, de manos que quise con locura, de ojos profundos?

Caminar por las calles del centro siempre despierta algo en mí

Hoy despertó a la nostalgia 

Y me llevó a recordar que todo ha cambiado 

Que no está mal

Pero tampoco termina de estar bien 


tazas

 

 ¿Cuántas tazas de café se necesitan para seguir teniendo fe? ¿Cuántas borran el mal sabor de boca de la soledad, de los fracasos, de las ilusiones rotas, de los miedos? 


domingo, 1 de noviembre de 2020

el alma y el cuerpo

 Hay cosas que solo puede expresar el cuerpo. Hay un decir detrás de cada roce. Las palabras se esconden debajo de la ropa. El alma se libera y se funde al salir de ella. Se pierde. Se esfuma. Y regresa. Una y otra vez. 





Que el amor nos corrompa una y otra vez. Que el placer nos devore, nos muerda, nos mastique y luego nos vomite como papel mojado. Que las risas nos consuman una y otra vez. Que nos ahoguemos de lagrimas confusas, indefinibles. Saquémonos los sesos de placer. Hay lugares donde la razón no tiene cabida (tú por ejemplo). Estorba. Molesta. Frena. Paraliza. 

Hay cosas que solo la piel puede expresar. Se eriza. Se ruboriza. A veces se congela. En ocasiones arde y se funde al tacto. El loco lenguaje de los cuerpos danzantes. Si pudiera elegir un instante de la vida para que se repitiera infinitamente sería ese. El de los inicios. Cuando la ansiedad te recorre la espalda. Cuando tu cuerpo y tu intuición se entienden, dialogan con complicidad. Cuando el tiempo se acelera y luego para. Se detiene. Todo se suspende en el aire. Sientes la respiración. Tuya y ajena. Y sientes que tus líneas se desdibujan creando ondas nuevas, colores nuevos, almas nuevas. 





Hay cosas que solo la oscuridad puede decir. 

Entre ellas, que no se arrepiente de lo que ha visto. 

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Me pierdo en las calles en medio de recuerdos, que parecen tan lejanos como el día que culmina. Me pierdo en conversaciones banales y vacías...