Caminar. En calma. De prisa. Lento. A pasos agigantados.
Me senté a esperar, sin saber qué esperaba realmente.
Ya no hay rostros.
Solo huecos en un estante repleto de recuerdos.
A dónde van a parar los sueños de la niñez? los de la adolescencia? de la juventud?
De tanto de quien era soy?
Cuanto de mi perdura?
Cuanto de mi se perdió entre medio de siluetas ajenas, de manos que quise con locura, de ojos profundos?
Caminar por las calles del centro siempre despierta algo en mí
Hoy despertó a la nostalgia
Y me llevó a recordar que todo ha cambiado
Que no está mal
Pero tampoco termina de estar bien
