domingo, 30 de septiembre de 2018

palabras

Quiero que la primavera me tome y me sacuda por completo. Me tome cada parte de mi cuerpo y lo reordene como un rompecabezas. Quiero que sus flores me ahoguen de olores y colores nuevos. Quiero que el sol primaveral me permita visitarlo en compañía y no en soledad. Quiero tardes cálidas en medio de una plaza, con un rostro nuevo que pintar. Quiero que la primavera me de los colores que le faltan a mis lapices, gastados de pintar nubes una y otra vez. Quiero un recuerdo nuevo que no me deje dormir, un insomnio dulce, suave. Quiero noches de palabras infinitas, oraciones largas y risas reales. Quiero sentir, de una buena vez.

nueve con veinte pe eme

Vacia. como una caja de cartón o un cofre sin recuerdos. Ya no tiene sentido caminar en línea recta, transitando entre el cero y el menos uno. Porque la proyección hacia el futuro también me aterra. No puedo ver el punto de luz entre esta niebla. 
Vacia, por dentro. Sin alma. Entre tantos estímulos modernos, ¿cual elegir? Se hace difusa la orilla entre identidad y falsedad. 
Vacia, sin saber a donde voy. Sin motivos, sin razones. Cada día igual al otro. El amargo sabor de la monotonía y la cotidianidad, en un tiempo relativo. A veces acelerado, otras infinito.
Vacia. Ya olvidé hasta lo que es sentir. ¿Alguna vez lo hice realmente? 
Vacia, de afectos, abrazos y caricias que se hicieron humo con la misma rapidez con la que llegaron.
Vacio, solo eso queda al analizar el pasado. Rostros, fantasmas y recuerdos componen el patio trasero de mi alma. Esa que ya no los necesita para vivir, pero que al irse, te dejan así.
Vacia. Vacia de amor y de odios. Vacia de rencores y dolores. 
Deberia estar feliz, he superado las pruebas. He cerrado cada puerta que abrí. ¿Por qué no puedo sentir esa energia que te permite avanzar? ¿qué cresta me tiene estancada? 
El mundo te invita a no llenar tus vacíos con otro cuerpo, porque debes buscar lo esencial en ti misma. Pero la tentación de dejarse llevar por un rostro desconocido es inmensa. 
Vacia. Solo llena de deberes. Llena del "deber ser", olvidando de a poco el verdadero "ser". 
¿Dónde te fuiste? 

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Me pierdo en las calles en medio de recuerdos, que parecen tan lejanos como el día que culmina. Me pierdo en conversaciones banales y vacías...