Hoy me permito sentirme débil.
Hoy siento que la realidad me abruma ,el pasado me pesa y el futuro me provoca ansiedad.
Hoy mi cuerpo grita lo que mi alma no puede expresar con palabras. Hoy somatizo mis temores y los
adormezco con pastillas.
Hoy los dibujos y colores no bastan.
Hoy me siento más sola que nunca. Y más desconectada y perdida de mi misma como hace años no lo estaba. Siempre creí saberme el final de la canción o al menos la estrofa siguiente. Ahora no hay canciones que cantar. Solo quedan las que se escribirán. Y esa hoja en blanco es la que me aterra. Me paraliza. Me descoloca. Me inseguriza. Hoy me siento débil. Perdida. Sola. Ya no se que puertas tocar y cuales cerrar. Vuelvo erraticamente una y otra vez a aquellas que creí conocer, que sentí seguras, mías. Pero las encuentro clausuradas.
Como tú.
Lejanas, distantes, frías, ajenas.
Lejos de mí.
Hoy solo soy yo y mi debilidad. Mis fragilidades.
Hoy me aferro al pasado porque me lleva al instante en que fui feliz.
En que el mundo se paraba por completo en tus ojos.
Eran los ojos de la adolescencia.
Los ojos de la profundidad.
Los mismos que volví a encontrar años después en medio de arboles y lagos.
Pareciera ser mucho mas placentero recordar. Recordar el amor que volver a sentirlo realmente.
Hoy no se trata de ti. Tal vez nunca lo fue.
Hoy se trata de mi y mi debilidad. De mis miedos.
Hoy me fragmento.
Hoy soy humo.
Hoy busco la forma de armar nuevamente el puzzle de mi vida.
Hoy soy hojas secas.
Hoy vuelvo a ser tierra.
