domingo, 17 de mayo de 2020

invierno

Quiero volver a sentir la lluvia sobre mi cara. Caminar sin paraguas por la costanera. Mirar el mar. Perderme en las nubes grises y contemplar el frio cómo el frio asusta a todos menos a mi. Extraño el viento fuerte azotandome el cuerpo cubierto por capas y capas de ropa, tal como lo hago con mi corazón. Siempre creí que había construido demasiados muros entre mi el mundo para no sufrir. Pero ahora creo que jamás fueron muros, sino barreras de contención, de protección.
Llevo años con un dolor oprimiendome el pecho. Primero tenía pinta de soledad, de abandono. Luego se transformó en miedo. Después lo achiqué como un trozo de papel y lo encondí en un cajón con llave. Pero cada cierto tiempo volvia a salir. Hasta hace poco tomó forma de ansiedad, de necesidad, de deseo, placer y dependencia. Dejó de ser oscuro y se transformó en una tentación. Ahora sigue aquí, ya no oprime, ya no lucha con escapar ni con esconderse, sino que lo dejo ser. Me acompaña todos los dias. Se sienta conmigo en la mesa y me acompaña a la cama. Nos hacemos amigos. Porque solo así podré despedirme de él sin  sufrir. Son tantos años compartiendo vivencias que se me hizo familiar. No quiero negarlo más No quiero huir mas de él. Quiero integrarlo, saludarlo cuando venga de visita e invitarlo a un té. No cerrarle más la puerta. Este dolor es como el frio del invierno. Tiene mala fama. Es mal visto y muchos le rehuyen. Pero para mi es una etapa. Una parte de mi, de mi memoria. Por primera vez me siento cómoda sintiendome parte del invierno, porque mañana puedo elegir no seguir siendolo. 

edadid 02


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Me pierdo en las calles en medio de recuerdos, que parecen tan lejanos como el día que culmina. Me pierdo en conversaciones banales y vacías...