domingo, 30 de julio de 2017

tardes


No hay nada mas reconfortante que mirar al cielo. Verlo despejado, con las ramas de los arboles adornando un típico cuadro de atardecer.



Mirar el cielo tirada en el pasto, en el forestal, con un par de ojos azules y una guitarra. Una sonrisa quizás. Sintiendo que el tiempo se detiene. La tierra se mueve mas lento. Todo parece tranquilo, todo está bien. Aunque el mundo arda allá afuera, aquí todo está bien. 

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Me pierdo en las calles en medio de recuerdos, que parecen tan lejanos como el día que culmina. Me pierdo en conversaciones banales y vacías...