sábado, 21 de julio de 2018

decisiones


Un grito ahogado me pide que tome mis cosas y me vaya lejos, donde nadie me encuentre.
 Lejos de todo lo que he sido hasta hoy, porque ya nada me hace sentido. Todo me parece una farsa, una mentira bien construida, pero mentira al fin y al cabo. 
Y es que la - mala- convergencia entre apuro, estrés, rutina y dolor me ahoga cada día un poco más y se que dentro de estas paredes no podré jamás encontrar eso que se me perdió: la motivación pa respirar, pa levantarme todos los días sin sentir que este día es igual al otro y al anterior, que todo sigue igual. 
Y ese conformismo asqueroso que critico en todo el mundo, está tan presente en mí que me da asco. Y esta mujer que se muestra firme y segura ante todo, es una farsa. Todo es una farsa. 
Esta falta de sentido, esto de que nada me haga eco ni me revuelva la guata, porque la guata no se equivoca, me asusta. 
Me aterra dejar de sentirme. 
Me aterra la sola idea de dejarme llevar por la corriente y traicionarme, porque lo estoy haciendo. 
Quizás haya que meter las manos al barro para recién saber que se siente. 
Pues bien, pa allá vamos.

volver

Me pierdo en las calles en medio de recuerdos, que parecen tan lejanos como el día que culmina. Me pierdo en conversaciones banales y vacías...