domingo, 15 de octubre de 2017

soñé

Soñé que venias. Soñé que te veía. Soñé que venias por mi. Soñé que tenias algo que decirme. Soñé que este silencio se acababa al fin. Por un instante me vi en una banca del forestal hablando de historia, de clases, de tiempos pasados y nuevos, de lo que vendrá, de un nosotros. Me vi buscando excusas y ajustando mis horarios para verte. Me vi nerviosa en el metro, en el tren, en la micro, en la calle, contando los minutos, no se si para adelantar o retrasar el tiempo porque los nervios no me dejan caminar. Soñé que volvía a casa, después de un día agotador, pero con el alma llena de amor. Soñé que esto resultaba, que mis anhelos mas profundos se volvían realidad, al punto que los podía palpar,los tocarlos y hasta  besarlos. 
Soñé. Ese es el problema, porque al salir por esa puerta sabia muy bien que esto era un sueño, un sueño que quise creer, al cual entré con un coraje inexplicable, sin temor, un verdadero salto al vacio, sabiendo que terminaría justo así, justo aquí, escribiendo un par de lineas más a este enorme libro que nunca tiene final feliz, al menos no para mi.

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Me pierdo en las calles en medio de recuerdos, que parecen tan lejanos como el día que culmina. Me pierdo en conversaciones banales y vacías...